La atmósfera estaba cargada en el Abierto de Italia durante el partido de octavos de final entre Jelena Ostapenko y Anna Kalinskaya, culminando en que las dos jugadoras saltaron su saludo habitual posterior al partido. Este incidente refleja las tensiones continuas entre las dos, que han sido evidentes durante varios meses. La victoria de Ostapenko sobre Kalinskaya fue opacada por la falta de deportividad mostrada después del partido. Tales momentos plantean preguntas sobre la conducta de los jugadores y la importancia de mantener el profesionalismo en la pista, incluso frente a rivalidades personales.