Fuente: Essentially Sports
Stan Wawrinka, un campeón de Grand Slam en tres ocasiones, luchó contra las lágrimas mientras jugaba su último partido en el Abierto de Francia, perdiendo 6-3, 3-6, 6-3, 6-4 contra Jesper de Jong. El partido se llevó a cabo en la Pista Philippe-Chatrier, donde Wawrinka ha experimentado tanto triunfos como desilusiones a lo largo de su carrera. Al salir de la pista, la multitud estalló en aplausos, honrando sus contribuciones al deporte y su legado en Roland Garros. Wawrinka expresó su gratitud por el apoyo que recibió a lo largo de los años y reflexionó sobre su viaje desde un joven jugador que veía el torneo hasta convertirse en un campeón que ha dejado una huella perdurable en las pistas de arcilla de París. Esta despedida marca el final de una era para la estrella suiza, quien ha sido una figura querida en el tenis.