Durante el Halle Open, un partido entre Fabian Marozsan y Miomir Kecmanovic fue interrumpido cuando un recogepelotas colapsó en la pista, sucumbiendo a las condiciones de calor extremo. La temperatura alcanzó los 77 grados Fahrenheit, lo que generó preocupaciones por el bienestar de los involucrados. El personal médico respondió rápidamente a la situación, brindando atención inmediata al recogepelotas afectado. Los jugadores, junto con los oficiales, acordaron pausar el partido para garantizar la seguridad de todos los presentes. Este incidente destaca los desafíos que plantea las altas temperaturas durante eventos al aire libre, particularmente en el tenis, donde los jugadores y el personal a menudo están expuestos a los elementos durante períodos prolongados. Tras la breve demora, el partido se reanudó, permitiendo a los jugadores continuar su competencia bajo la atenta mirada de los organizadores del torneo.